Wasting my time . .

Wasting my time . .
. . in the waiting line

miércoles 4 de febrero de 2009

Estoy loca...


No sé por dónde empezar; ni siquiera sé qué empezar.Por el principio, eso dicen:


Un golpe de pecho.
Una alarma.Me quieres.
Curioseo y el resto de los días del año y a la misma hora, también me vas a querer.

Eres tan bonito... querría pintarte, fotografiarte hasta morir, fotografiarnos, grabar tu voz para oirte cada noche aun teniéndote delante, intentar plasmar lo que hay, lo físico y lo de dentro.

Mientras lo deseo, me conformo con dibujar en el aire tu rostro, como cuando suelo acariciarte, y tus ojos. Tus ojos...

Y tu cuello, su textura, su color, sus poros pidiendo mi alma a gritos, y toda tu viva suavidad que me avergüenza por no superarte en ésta misma.

Y lo de dentro (con la mano en el pecho), lo más bonito que se nos haya permitido sentir...

Nos encontramos una vez. Casi sin querer pero con el mayor empeño y cariño posible.

Busco otros ojos, me encuentro con los tuyos por el camino, pero otros me -nos- observan, nos envidian, de la sana dicen. Jo, pues qué bonito.

A veces he sentido el impulso de mandar un eco a alguien. De decir al mundo lo que quiero, pero no a todos los mundos, sólo a algunos que pudieran acercarse a comprenderlo.

Quiero gritar que estoy enamorada.

Quiero gritar fuertemente bajo un aspersor simulando la lluvia, resbalarme, sentirme niña y tonta, pero viva, adulta y entregada a la pasión menos efímera en que pueda nadie encontrarse inmerso. Quiero escucharme decirlo, desinhibida y sin tapujos. Quiero olvidarme de quién soy y de lo que hago, y sólo sentir. Sentirte. Sentirme contigo, como hasta ahora.

Lloro.

Lloro porque me muero. Y me muero porque me espera una vida entera así, en este estado de embriaguez no pasajera, dados de la mano como Charlot en sus Tiempos Modernos, alejándose (o acercándose) al horizonte más prometedor que vayamos a vivir en cualquiera de las otras vidas que pudiéramos o no tener.

Apretándolas fuertemente, entrelazadas. Las siento ahora.

Mi debilidad.

Pienso en tus manos rozando mi piel y todo mi cuerpo se eriza como si algo fuese a pasar, en estado de alerta, con una mezcla extraña de unas ganas locas de hacerme desear, mantenerme fría, cautelosamente provocadora, y fundirme contigo desde que noto el frío resbaladizo en mi nuca...

Y me derrito, entera, delante de ellas. Las que me pierden, tu mejor baza.

Y ahora las estoy sintiendo como en vivo. Noto las casi inapreciables arruguitas de las muñecas, tus dedos entrelazados con los míos, con mis yemas rozando la otra cara acolchadas en los espacios donde se acunan los tendones. Los nudillos chocan y casi puedo leer entera tu palma con la mía.

Ahora tu brazo se dobla, te aprieto como si así se quedase el momento más grabado, y lentamente llevo tu preciada mano a mi cara. Primero la rozo con la punta de mi nariz, como cuando coqueteo y sonrío semisonrojada. Casi imperceptible, pero lo sentimos.

Luego baja, la bajo, hasta que mis labios se humedecen solos al besarte el alma a través de la misma. Un leve giro de cabeza termina por separarlos de nuevo, vagos pero juguetones porque saben que quedan muchos besos como esos...

Ahora eres tú el que me aprieta y yo la que se deja, y uno de mis labios, el de abajo o el de arriba, se queda último para despedir lo que no tardará mucho más en darme la vida de nuevo...
***




***



Me quieres. Estoy loca. Y punto. Pero me quieres porque, además, estoy loca por ti.